La congruencia en lo que quiero

En el blog anterior te comentaba que la fórmula para manifestar lo que deseo es:

  1. Tener claro lo que quiero
  2. Sentirme feliz y plena

Para que funcione debe existir CONGRUENCIA en cada punto y entre ambos. Vamos a desmenuzar cada uno. Vamos a comenzar con el primero

Tener claro lo que quiero se escucha fácil pero muchas veces no lo es. Una parte de mi dice que quiero una cosa, pero realmente mis pensamientos, emociones y conductas me llevan a otra. En lo personal puedo decir que quiero una pareja a la cual yo le interese, sea cercano a mi,  con la economía y el tiempo suficiente para viajar conmigo.  Pero en la realidad: me cacho pensando, me atrae y quiero hacer todo con una persona que no le intereso lo suficiente, ausente, no tiene el dinero ni tiempo para estar conmigo y menos para viajar.

Cuando fui consciente de mi incongruencia acerca de la elección de pareja, no entendía nada. Nada. No sabía que hacer. Y chistoso porque yo le pedía congruencia a esa persona, pero él cero que podía darmela, pues sólo reflejaba mi propia incongruencia.

El principal error detrás de las incongruencias es nuestro nivel de conciencia.

  • Pensar que soy mis pensamientos y emociones denota bajo nivel de conciencia
    • Si me dejo llevar por mis emociones y pensamientos; estaré atrapada en historias que me cuento, que ni me gustan, pero ahí estoy batallando.
    • Es hasta que recuerdo que no soy mis pensamientos ni emociones, cuando puedo poner distancia al teatro que me armo. Y luego pedir ayuda para la corrección.
  • Pensar que quiero a un cuerpo aparentemente físico porque me hará feliz, denota bajo nivel de conciencia.
    • Si creo que el de enfrente es lo que busco, sólo encontraré vacío y decepción. Porque nada afuera puede darme lo que ya soy.

Entonces checa que tan congruente eres entre lo que dices que quieres, y donde estás realmente. Observa lo que realmente estás siendo: ¿En que piensas? ¿Qué sientes? ¿Cómo actúas?.

Para que la fórmula de arriba funcione, debe existir una congruencia y seguridad en lo que dices que quieres.

La forma en como yo logré tener congruencia fue dándome de topes. ¿Recuerdan mi blog del laberinto? Pues así tal cual. Tomando muchas salidas, muchos caminos aparentemente buenos, para darme cuenta que ningun era el camino.

  • Tomé el camino de aceptar mi pensar-sentir y actuar. Dije: bueno, si mi corazón desea a esa persona que no tiene nada que ver con lo que quiero. ¡Bueno!. Haré caso al corazón. Y así lo hice.
    • Resultado: decepción tras decepción. Este camino me llevó a experimentar mucho dolor por querer “pedirle peras al olmo”. Si ya sé que me gusta X, ¿para que entonces tomo el camino Y? ¿Cómo porqué alguien querría a una persona que no le quiere?
    • Respuesta: Mi corazón (mis emociones) sólo son patrones aprendidos. Por creencias inconscientes no cuestionadas.
    • Solución:
      • Primero ACEPTACIÓN. Tuve que aceptar que me gustaba “Y” con lagrimas en los ojos, puesto que es vergonoso desear a una persona a la que no le interesas y no te quiere. Así que acepté que me gustaba la mala vida; pero también muy consciente, que realmente NO QUERÍA la mala vida.
      • Segundo PLANO ESPIRITUAL. Le dije a mi ser superior: “acepto que me gusta meterme en situaciones donde sufro, pero ya no quiero que me guste eso. Por favor ayúdame a que ya no me guste”.

En medio de cada camino, hay OLVIDO con el que debo lidear. Por alguna razón elijo olvidar las lecciones, pero es porque no quedaron bien aprendidas. Así que tomé otro camino antes de llegar a la solución.

  • Tomé el camino de hacerle caso al deseo X. Dije: ok si tengo bien claro que quiero, no aceptaré a nadie que no tenga ese perfil.
    • Resultado: aburrimiento, pérdida de sentido de la vida, sin chispa, no feliz. Al final de esa semana me di cuenta que la vida me había dado oportunidades para ser feliz con algunas personas que, si bien, no tenían el perfil que yo quería, igual pude pasarla padre.
    • Solución: acepté invitación de 3 personas los siguientes 3 días. Una persona por día.
  • Aquí tomé el 3er camino: creer que en esas experiencias encontraría la felicidad que había perdido en el punto anterior.
    • Resultado: me involucré con ellos al máximo. Si la pasé super bien, pero al final de los 3 días; otra vez me sentía vacía. E incluso decidí que ya no quería eso.
    • Solución: olvidarme de todo.
  • Aquí tomé el 4to camino: irme a bailar olvidando todo. Ahí te topé con una persona que parecía tener todo el perfíl que siempre había deseado. Pero como había olvidado todas las lecciones, ¿qué crees que pasó?
    • Resultado: No obtuve lo que quise
    • Aprendizaje: recordar quien soy, qué quiero y donde está.

Se puede decir que gracias a todos los caminos anteriores, por fin, gracias a Dios, entendí la solución. Aunque duré como una semana no tan feliz, el siguiente camino me condujo a lo que estaba buscando.

  • 5nto camino: tener claro que quiero sabiendo que nada afuera puede darme lo que realmente quiero.
    • ¿Qué quiero? Los atributos del ser: amor, paz, felicidad y dicha.
    • ¿Dónde están? En mi
    • Resultado: paz y tranquilidad. Felicidad.

No he conocido a nadie que tenga el perfil que quiero, pero sé que esto que hice está bien porque hay otra área de mi vida que me está dando excelentes frutos, justo a raíz del último camino. Que me vaya bien ahí, para mi es un indicador de buenas decisiones.

Afuera me indica mi nivel de conciencia. Entre más amor y paz SOY. Lo que quiero lo alcanzo aquí y ahora. Sin necesidad de verlo en la forma física.

Puedo pedir lo que quiero con total congruencia y desapego.

No estoy esperando a verlo, para ser feliz. No. Tenerlo o no en físico ya es irrelevante, si lo que busco (amor y plenitud) puedo sentirlo aquí y ahora.

Hasta aquí hablamos de la congruencia en el punto 1: Lo que quiero.

En el siguiente blog te platicaré la congruencia en el punto 2: ser feliz y plena

-Ariadna Salazar León